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Orgías homosexuales y pagos a prostitutos: el polémico dosier sobre los sacerdotes italianos

Un informe de 1.200 páginas enviado a la diócesis de Nápoles recoge imágenes de sexo homosexual, chats sexuales y relatos de orgías que supuestamente han practicado unos 60 sacerdotes, incluyendo a un obispo.

La diócesis napolitana admite la existencia del informe y anuncia una investigación con la docena de obispados implicados.

La doctrina de la Iglesia considera la homosexualidad como “actos desordenados” y a veces “incurables”, al tiempo que la jerarquía reconoce que en el Vaticano hay un poderoso lobby gay

No solo el celibato, también la homosexualidad está extendida entre los sacerdotes de Italia, según confirmaría un dosier de 1.200 páginas que ha sido enviado a la diócesis de Nápoles. El arzobispado ha tenido que reconocer la existencia de este informe, en el que se relata sexo en grupos en parroquias, orgías en conventos y el pago de servicios de prostitución masculina, además de conversaciones íntimas. Este escándalo para la Iglesia, que no acepta la homosexualidad ni siquiera entre sus feligreses, afectaría a unos 60 sacerdotes y religiosos de toda Italia, y entre los que la investigación que ha sido remitida incluye algún obispo.

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Esto ha puesto al descubierto las presuntas prácticas homosexuales de muchos sacerdotes, incluido un obispo, repartidos en diócesis de toda Italia. El informe, desvelado por el portal Gay News, recoge el uso de aplicaciones para reuniones homosexuales, así como prácticas de sexo en grupo (‘gang bangs’) y organización de orgías.

El documento ha sido preparado y enviado a la diócesis de Nápoles por Francesco Mangiacapra, un joven abogado italiano que actualmente ejerce de gigoló. “Lo más sórdido que he visto es un sacerdote que eyaculó frente a la estatua de Nuestra Señora de Fátima”, ha declarado al portal local Anticleriali tras la revelación del escándalo.

Pago a prostitutos, ‘chats’ gays, ‘gang bangs’ y orgías

En las 1.200 páginas del informe se encuentra el coadjutor de la Basílica de San Giovanni en Laterano, que según el documento paga a sus acompañantes con ‘Postepay’ (una tarjeta prepago para realizar pagos seguros por Internet). También está el director de una oficina diocesana de cuidado pastoral escolar que busca encuentros sexuales a través de una aplicación. Un párroco que organiza ‘gang bangs’ en la rectoría. El guardián capuchino de Apulia que organiza orgías en un convento. El seminarista siciliano que eyacula en la webcam frente a la estatua de Nuestra Señora de Fátima. La lista es larga.

El Palacio de San Carlo, en la parte del Vaticano cerrada para el acceso libre del público. El autor afirma que es el resultado de la impunidad que han utilizado los líderes de la Iglesia: “La intolerancia injusta que alimenta la idea de ser capaz de separar lo que se hace de lo que se dice”, y añade: “Típico de los que tienen un doble rasero esquizofrénico”.

Junto al informe, el abogado habría entregado también un CD con diversas grabaciones, capturas de móvil y conversaciones en una aplicación de móvil que utilizaban los religiosos para buscar pareja, según informa eldiario.es, que también afirma que la diócesis napolitana admite la existencia del informe y anuncia una investigación.

“Actos desordenados”

Estos textos incluyen menciones a “actos intrínsecamente desordenados”, a la exclusión del pueblo de Dios de los homosexuales, o a la diferencia entre “homosexuales cuya tendencia es transitoria o a lo menos no incurable” y “homosexuales que son tales instinto innato o de constitución patológica que se tiene por incurable”.

El caso del dosier de Nápoles no es el único que revelaría que esta doctrina no es observada por todos los sacerdotes ni mucho menos. El pasado año el periodista Gianluigi Nuzzi publicaba un libro en el que revelaba la existencia de una comunidad homosexual activa en el seminario de San Pío X, en la localidad italiana de Como. La diócesis informó que las averiguaciones habían sido negativas. Sin embargo, recientemente ha reabierto la investigación a raíz de nuevos testimonios.

En 2015, el periodista Dener Giovanini publicaba el documental Amores Santos, en el que recogían los resultados de una investigación, de casi 500 horas de grabaciones, en las que un actor mantiene cibersexo gay con sacerdotes, religiosos y pastores de distintas confesiones cristianas y de una treintena de países, fundamentalmente de Brasil y algunos del Vaticano. Como decía Giovanini a eldiario.es, la intención era “mostrar la hipocresía de religosos que, sin importar su credo, hacen a escondidas lo que condenan en público desde sus púlpitos”.

“Para quien se ocupa de la vida de la Santa Sede, la presencia de homosexuales en el Vaticano, lamentablemente, no es noticia”, comentan algunos prelados vaticanos, que prefieren ocultar su identidad. “Muchas veces son sacerdotes, pero no faltan obispos, y su identidad, para quien trabaja dentro de los muros del Vaticano, no es un misterio”. De hecho, destacan que en el caso de la Santa Sede es “realmente un lobby capaz de influenciar designaciones. Quizás sea el lobby más poderoso en el Vaticano, incluso capaz de hacer renunciar al Papa”.

“En la curia hay gente santa, pero también hay una corriente de corrupción, es verdad… Se habla del lobby gay y es verdad, está ahí… Hay que ver acá qué podemos hacer”. El pasado mes de junio, en un coloquio con religiosos, el Papa Francisco hablaba así de la existencia grupos de poder que utilizan el sexo que practican religiosos para chantajearles y, según la corriente de Francisco, conseguir frenar las reformas en el Vaticano.

Unas palabras que venían a confirmar las acusaciones lanzadas en 2015 por Krzysztof Charamsa, exsecretario de Doctrina de la Fe (el departamento vaticano que se encarga de la moral), quien hizo pública su homosexualidad y denunció la existencia del lobby que ejercía su poder en el Vaticano. Charamsa fue suspendido de su cargo. Ahora vive con su pareja en Barcelona.

Fuentes: 1, 2

  • Cristian

    Algún día estos casos serán un mal recuerdo mientras hay que seguir luchando contra inmoralidades que dañan la Cristiandad.